Artículos 2017

 

Saludo Solidario de la Fundación Andreu Nin de Asturies

La FAN de Asturies trae un una abrazo solidario a todas las personas que sufren la amargura del fallecimiento de José Luis Gracia Rúa. A sus amigos, sus familiares, a sus compañeras de la CNT, a quienes le conocieron y sientan su pérdida. A todas esas personas les acompañamos en ese dolor.

Pero también traemos un abrazo de satisfacción y de reconocimiento de una vida larga dedicada a la lucha contra la injusticia del capitalismo, contra la opresión fascista y estalinista, como tantos y tantas que le precedieron: como lo hicieron sus buenos amigos Aquilino Moral y Wilebaldo Solano o como su padre Emilio García. Compañeros, compañeras: la vida de Rúa no puede más que alegranos y llenarnos de orgullo. Rúa hizo buena aquella frase de Andreu Nin escrita sobre su retrato y que en los años sesenta y setenta adornaba una estanteria del bar de GESTO: “Sembrar, siempre sembrar. Sembrar en todos los surcos. Sembrar a todos los vientos. Sembrar a la luz, sembrar a la sombra. Sembrar incansablemente. Sembrar hasta sobre las rocas. He ahí nuestra labor”. Compañero, nunca te olvidaremos.

García Rúa, el 'pordiosero social'

José Manuel Barreal San Martín, enero de 2017

La Casa de Cultura «Alberto Vega» de La Felguera fue escenario, en febrero de 2011 de la última aparición de Rúa ( como se le conocía) en La Felguera, en una conferencia sobre el centenario de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Profesor emérito de la Universidad de Granada y Secretario General de la CNT entre 1986 y 1990 y de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) entre 1997 y 2000. El acto referido fue organizado por la Fundación Andreu Nin del Valle del Nalón en colaboración con el Club LA NUEVA ESPAÑA en las Cuencas. Y este periódico dio puntual referencia del evento.
Conocí, a Rúa en casa de Aquilino Moral, en la que yo vivía por aquel entonces, eran los años setenta y el fallecido venía con mucha frecuencia a charlar con Aquilino. Eran tiempos de las legalizaciones de los partidos políticos y de las centrales sindicales, entre ellas la CNT. Había reuniones clandestinas, casi ya permitidas, en lo que fue local de la CNT, y hoy Centro "La Xusticia", en La Felguera; estaba el local en obras y se había legalizado un especie de "Asociación Cultural", no recuerdo bien el nombre, que era una tapadera de la CNT, aún ilegalizada. Por allí, estaba Rúa y otros, yo entre ellos aprendiendo.
Aquilino Moral, fue un "maestro anarcosindicalista" y obrero, en el que bebieron/bebimos José Luis García Rúa y muchos otros que después refundaron y legalizaron la CNT. Fue en un encuentro, en Gijón, donde Rúa y Aquilino afianzaron una amistad que duró varios años. Y que llevó al gijonés a participar en la CNT. A Rúa, le sorprendió gratamente la despedida de Aquilino de aquel encuentro con «salud compañero». En palabras suyas "le caló muy hondo porque no lo había oído hasta entonces".
De aquella, si no me equivoco era el tiempo de CRAS ( Comunas Revolucionarias de Acción Socialista),que publicaba unos folios a ciclostil. Parte de las personas que las formaban, ingresaron en la CNT. Aquilino, las tenía como un embrión de la futura lucha obrera que se avecinaba una vez legalizada la CNT.  
Tuve, muchas ocasiones de charlar con José Luis, era un maestro en toda la extensión de la palabra, era un anarquista muy coherente con el concepto; de una honestidad y "fe" en el proyecto, inquebrantable. Compartí con él mitin de la CNT en la Plaza de toros de Gijón, un dos de abril de 1978, donde también intervino Federica Montseny. Algunas veces le llevaba dinero que Aquilino recogía para el FUSOA ( Fondo Unitario de Solidaridad Obrera de Asturias), refundado posteriormente en 1998.
José Luis García Rúa, publicó tres libros, extensos, titulados "Reflexiones para la acción" ( Una lectura libertaria de la Transición), 1997; libros, en mi opinión, imprescindibles para entender  esa época de la que tanto se habla actualmente.
En aquella intervención de 2011, - copio lo señalado por La Nueva España-  " García Rúa realizó un personal recorrido por la gran trayectoria anarquista y anarcosindicalista de España que se extiende desde los años sesenta de siglo XIX y no solo desde 1910 como se suele afirmar. Habló desde su origen como conversión del sindicato catalán «Solidaridad Obrera» hasta la actualidad, pasando, entre otros momentos, por las importantes decisiones del II Congreso de 1919, la Revolución Social Española de 1936, las Colectividades o la Transición.  En ese repaso, José Luis García Rúa insistió en la importancia de que el anarcosindicalismo   se haya mantenido fiel a sus principios de acción directa, apoyo mutuo y la búsqueda de la revolución social en pos del comunismo libertario."
" Pero el grueso de su intervención tuvo un marcado carácter filosófico. García Rúa señaló que la filosofía que subyace en el anarquismo es la «naturaleza y el altruismo». (...) Por eso para los anarquistas, la verdadera riqueza son los seres humanos y el planeta en que vivimos, en el que ningún ser humano debe dominar a otro. El ponente incidió en el que el movimiento aboga por la libertad, principalmente por la libertad individual, libertad de pensamiento y de libre albedrío, rechazando así las formas organizadas de acción y de estructura social. A hablar de ese concepto recordó que contra lo que se asume, la libertad no comienza donde termina la de los otros, García Rúa dijo esa afirmación no es válida porque «uno no puede ser libre mientras haya un esclavo en el mundo»." Ha muerto, un hombre honesto, libre y libertario; ha muerto un " Pordiosero social", como él se autotituló. Que la tierra, te sea leve. Allá, en el cosmos, un abrazo.

José Luis García Rúa, no te olvidaremos

Boni Ortiz, enero de 2017
Fundación Andreu Nin de Asturies

Hace sólo unos días cerrábamos el programa de la XXI Semana del Aula Popular “José Luis García Rúa” bajo el epígrafe de “Apoyo mutuo o barbarie”, con unos contenidos que -como siempre- buscan respuestas para algunas de las numerosas incógnitas de nuestro tiempo.
El Aula lo echamos a andar, además de un grupo de personas que habíamos conocido a Rúa en los años 60 y 70, algunos colectivos culturales como la Sociedad Cultural Gijonesa, Radio Kras, La Máscara o el Ateneo Obrero de Gijón, de cuya biblioteca infantil José Luis haría sus primeras lecturas en los años 30.
Además de la cercanía de la casa familiar en la calle Caridad, con la sede del Ateneo Obrero en las “Casas de la viuda de Veronda”, su padre Emilio García (destacado militante de la CNT y del POUM) era socio de la entidad. Junto a su padre y desde el balcón de su casa, en días previos a las elecciones de febrero de 1936, ambos vieron a unas monjitas del colegio San Vicente, pintando en la fachada el yugo y las flechas falangistas: “¿Qué te parece Pepito?”, “mal”, contestó el chaval de 12 años, que al atardecer junto con su hermano y unos amigos lo emborronaron como pudieron. Seguramente con los brazos marcados con la “foceta y el martillu” del sello del POUM, atavío con el que solían adornarse para impresionar a los compañeros de juegos de La Arena: magnífico escenario para aventuras y exploraciones infantiles con playa, huertos y espacios amplios que llegaban, siguiendo la vera del Piles, hasta el cambiador del tranvía de La Guía, donde cierto día, el dueño del “chalé de la morera” le dio una buena lección, tras cazarlo en su propiedad cogiendo hojas para sus gusanos.
En menos de un año aquel colegio de las monjitas, habría de convertirse en el Orfanato “Alfredo Coto” para hijos e hijas de milicianos caídos en la lucha contra el fascismo y José Luis sería de los primeros en incorporarse: su padre había caído en el cerco de Oviedo el 4 de octubre de 1936. El Orfanato dirigido por la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza de Asturias (ATEA), contaba con la colaboración de destacados miembros del Ateneo, como Eleuterio Quitanilla o Luis Iniesta Penaso hombre de una gran formación cultural y que dirigió allí un Homenaje a Federico García Lorca con los chavales del orfanato y la Balada de Atta Troll de Heine que Rúa grabó en su corazón para siempre, haciéndonosla llegar a otras personas que tuvimos la fortuna de cruzarnos con él en su larga vida, en lugares diferentes y en tiempos diversos.
Nos enseñó a distinguir el indumento con que se adornan Húngaros, Lobos y Zorros para hacernos danzar al son de su pandero por caminos, en ferias y shopping centres; nos enseñó a reconocer la opresión en todas sus formas -también las más sutiles- y nos dio las claves para esbozar el camino de la libertad, sin ocultar los riesgos. “¡Romped las las cadenas!, ¡el oso a la montaña!”... Pues eso mismo.

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